RastreandoTodas aquellas personas que un día empezamos a salir al campo, y a descubrir que ahí comenzaba algo nuevo en nuestras vidas, pronto nos percatamos de un pequeño detalle: en el campo se
veía de todo, flores, mariposas, reptiles, aves, setas, plantas, rocas, .... Todo menos una cosa: mamíferos. ¿Pero donde están?
Yo personalmente llegué a
cuestionarme si de verdad existían y de paso también llegué a pensar si un tal
Félix Rodriguez de la Fuente no era sino un farsante que nos la estaba dando con queso.
!Existen!, vaya que si y además más cerca de lo que crees.
No es casualidad que quienes nos dedicamos a estudiar a los mamíferos hallamos llegado a ellos
después de recorrer todos, o varios, de los otros campos del naturalismo, y que seamos tan pocos.
Hay que reconocer que son muy ingratos, especialmente los carnívoros.
Hay varias razones que explican todo esto:
- Son escasos por naturaleza
- Suelen ser nocturnos
- No se dejan ver aunque los tengamos al lado
- No ha habido hasta hace poco bibliografía adecuada
- No hay especialistas al alcance de los aficionados
Por más que
patees campo los resultados son extraordinariamente desalentadores si no se sabe como hacerlo.
Optar por intentar verlos de entrada es perder el tiempo y las ilusiones, es mejor
escojer un camino alternativo...
Serán todo lo
precabidos que quieran, pero algo no pueden evitar: dejar sus rastros, por que vivir deja huella.
Vamos a por ellos.
No se puede rastrear sin más, es necesario ciertas premisas y sobre todo conocer la fauna de una zona dada facilita mucho la cuestión y en segundo lugar saber que buscamos: huellas, excrementos, marcas, restos de alimentación y guaridas, cada uno de estos rastros se debe buscar en lugares distintos.
Para empezar a rastrear es mejor
quitarse de la cabeza ciertas ideas preconcebidas, la primera y básica es que no solo no es necesario irse al lugar más fantástico e
inaccesible, sino que es contraproducente. Están en todas partes, pero en lugares con bosques y montañas fabulosas tienen para elegir, en cambio en zonas humanizadas no.
En éstas últimas tienen pocos lugares para escoger por donde moverse o donde encamar, por lo tanto las opciones a la hora de donde buscar se reducen enormemente, lo que facilita muchísimo las cosas.
HuellasSiempre se han tenido a las huellas como el rastro principal y nada más lejos de la verdad, al menos relativamente, ya que en la mayoría de los lugares el sustrato no es adecuado y la humedad no es precisamente el fuerte de un lugar tan seco como la península. Y desde luego buscar huellas en el bosque es una perdida de tiempo.
Así que las huellas no se buscan al
tun tun, se va a por ellas, ¿donde?
- Acequias
- Abrevaderos para el ganado o para la caza en zonas secas
- Zonas concretas de los caminos donde sepamos que se forma barro
después de las lluvias.
- Orillas de ríos,
teniendo en cuenta que dependiendo de la dinámica de éste en unas partes deposita grava o arena o limo. Los ríos pequeños rara vez dejan limo y menos en montaña, son los ríos grandes los que nos interesan y solo
después de crecidas y de las subsiguientes decrecidas.
- Y especialmente los pantanos, sobre todo si tienen zonas boscosas en sus orilla. En pleno verano el nivel de estos crece rápidamente dejando al descubierto miles de metros cuadrado de limo maravilloso. Un par de horas aquí es equivalente a meses o años de rastreo por los caminos.
Recogida de huellasPara aprender a reconocer huellas hay que recoger una colección de huellas buenas, regulares y malas, especialmente malas pues las que posteriormente encontremos por los
caminos será, casi siempre malas.
Fotografiarlas no sirve de nada, es necesario recogerlas en escayola y luego pasarlas a dibujo.
El
quick del
escayolista estará compuesto de cantimplora (por si al lado de la huella no hay agua), vaso de plástico, navaja, cucharilla y por supuesto escayola, si la
comprais en una tienda de
manualidades un kilo os costará como un saco de 25 en un
almacén de material de construcción.
Es preciso saber preparar la escayola, unos pocos errores y un os !me
cagüen...! os ayudarán.
Se llena el vaso hasta la mitad y se va espolvoreando la escayola poco a poco,
veréis que la
montañita de escayola va alcanzando poco a poco el nivel del agua, tienen que quedar a ras agua y escayola y
batirla bien batida. Si la
escayola resultante es líquida tardará mucho en fraguar y lo más fácil es que se os rompa al intentar arrancarla del suelo, si es muy espesa quedarán muchas burbujas de aire estropeando el negativo.
Una vez que lo habéis conseguido ya tenéis un negativo, este se aprecia mejor los detalles que en un positivo, pues la huella resalta.
En
casita y con paciencia se pone un plástico
transparente y
milímetrado (os lo fabricáis cada uno) encima del negativo y dibujáis la huella en papel
milimetrado a
lapicero, para luego poder borrar el
milimetrado. Y ya está, fecha, lugar y al archivo. y ya os
podéis poner la primera pluma de rastreador.

Esta es la única manera de aprender a reconocer posteriormente huellas de pésima calidad.
ExcrementosNos preocuparemos en principio solamente de los que los utilizan para marcar sus territorios, pues la intención que tienen es de que no pasen desapercibidos para otros congéneres y de paso para nosotros. Los que los dejan en cualquier lugar se prestan más al error.
Los que
matacan utilizan varios sistemas:
- Excrementos
aislados en lugares llamativos
- Letrinas
-
Semi enterrados- En pequeños cuencos
Hay que tener en cuenta que un porcentaje, más o menos alto o bajo dependiendo de la experiencia del rastreador son muy difíciles de asignar por un simple detalle, el mismo que podemos apreciar cuando tiramos de la cadena, los excrementos varían mucho en tamaño, forma, consistencia y color en función del alimento ingerido.
Colección de excrementos
Je, esta os puedo costar pequeños problemas familiares, pero es fantástica.
Los excrementos tienen que
estar perfectamente secos antes de ser guardados, los podemos secar al sol o en una fuente de calor. Los guardaremos en botes bien cerrados y con un poco de naftalina y otro insecticida.
Por cierto podeis trabajar tranquilamente con excrementos, no es pegará, virus ni bacterias ni nada parecido, el único problema son los parásitos, así que es mejor que nos chupeis los dedos después de tocarlos.
Pero cuidadín con los excrementos de los ungulados ya que pueden contagiaros la brucelosis y no es ninguna broma, en cualquier caso cogerlos con tranquilidad y luego lavaros las manos.
GuaridasAquí cada cual tiene sus costumbres y la norma general es que no aparecen a la vista, por lo que es necesario buscarlos. Cuando se sabe que se busca y donde es
relatívamente sencillo.
Este apartado se puede dividir en madrigueras y encames, excepto la ardilla.
MadriguerasVamos a llamar así a los agujeros excavados, esto es propio del conejo, zorro y tejón. El lobo también excava a menudo y para esto suele ocupar tejoneras o zorreras que agranda.
Las medidas de la boca hay que tomarlas con precaución pues el principio puede ser muy grande y si se mira en el interior se observa que se estrechan. Hay dos motivos por el que el principio puede ser más grande, el tipo de sustrato o en el caso de las conejeras por que zorros o tejones han intentado acceder al interior.
Por norma no las construyen a la vista, aunque el zorro y el conejo no tienen mucho problema con este aspecto, el tejón ya es más raro que se deje ver.
EncameVamos a llamar encame a un lugar donde se ha tumbado un animal, sea al aire libre o en la protección de una pequeña cueva. A su vez un encame puede ser sencillo, sin aportar ningún material ni realizar escarbadura, este es el caso de ciervo, cabra, sarrio y oso. El tamaño de la hierba aplastada y algún pelo nos
darán alguna pista.
Otros encames están más elaborados.
La liebre escarba una pequeña depresión, el corzo escarba el suelo someramente y el
jabalí puede llegar a escarbar bastante y
después añadir un colchón de hierba.
El resto de especies se meten donde pueden, sea en agujeros o entre la vegetación espesa.
Restos de alimentaciónLos restos de alimentación vegetal son en general los más fáciles de ver pues suelen
estar aire libre, sen plantas comidas o árboles descortezados por los ungulados y los restos de la ardilla.
Los restos de caza de los predadores ya es otro asunto, pues ésta alimentación suele ser trasladada a lugares seguros donde no es fácil de encontrar. Otras cosa es cuando
carroñean sobre animales grandes que no pueden ser trasladados, en este caso los que usan los excrementos para marcas suelen dejar alguno.
Un tercer rastro de alimentación es lo que está debajo del suelo, sean raíces o bulbos, lombrices, nidos de
topillos, culebras o gazaperas y panales.
Marcas en el suelo
Estas marcas pueden ser debido a la alimentación, marcaje territorial, higiene y factores aleatorios como juegos, peleas, etc.
AlimentaciónEl jabalí es con diferencia el que más rastros deja en el suelo, a veces muchos y muy grandes llegando a dejar grandes extensiones totalmente aradas.
Zorros o tejones suelen escarbar mucho en busca de lombrices, insectos o nidos de culebras o
micromamíferos.
También el oso puede escarbar es busca de distintas cosas como panales.
Marcaje territorialEsta labor es casi exclusiva del lobo y por supuesto de su pariente el perro. También el zorro, aunque esto no es muy usual puede arañar el suelo antes de defecar. Otros arañazos pueden corresponder a la nutria o a la letrina del gato.
HigieneUna vez más es el jabalí el que destaca con sus bañeras, grandes o pequeñas, las del ciervo son mucho menos numerosas.
Marcas en árbolesLas marcas en los árboles y arbustos son muy visibles y fáciles de localizar en muchos casos, especialmente cuando se sabe lo que se busca y donde hacerlo. El más conocido quizás sea el oso, con sus potentes arañazos en la corteza de los árboles, pero no es ni mucho menos el único. Las marcas se pueden dividir en tres grupos: resultado de la alimentación, del marcaje territorial y de rascarse, aunque éste último seguramente tiene mucho que ver con el marcaje.
AlimentaciónEsta labor es casi exclusiva de los ungulados, roen la corteza en busca de la capa de crecimiento. Hay una diferencia clara entre el invierno, ya que la corteza esta firmemente
adherida y los animales tiene que
roerla dejando claras marcas de sus dientes y el verano que está suelta y los animales las arrancan a trozos grandes dejando pocas marcas de los dientes.
RascadurasMuchos animales se rascan en troncos de árboles y una vez el jabalí es el rey. Se rasca después de bañarse en barro por lo que la corteza esta embarrada, en caso de que no haya descortezado el árbol previamente, cosa que hace a menudo. El oso no descorteza previamente. Ambos utilizan los
rascaderos como marcaje territorial.
Los ungulados también se rascan a menudo, estos
rascaderos no llaman la atención como en el caso del jabalí y se reconocen por un tono distinto en la corteza, la altura y los pelos pueden dar una pista.
Marcas territorialesEstas pueden ser arañazos, caso del oso y más rara vez del tejón. No hay problema en diferenciar al uno del otro.
El jabalí también clava las navajas en la corteza de algunos árboles dejando marcas gruesas, es una marca escasa.
Otro marca corresponde a
ciervo y corzo cuando escodan, se quitan el fieltro que
emvuelve las cuernas. Utilizan árboles pequeños y suelen acabar muy maltrechos.
Otras marcas son
exclusivamente territoriales y aquí es el corzo el animal que utiliza a menudo este sistema, siendo muy importante en su comunicación entre individuos. Los machos se aislan previos a la época de celo y eligen un trozo de bosque. Para dejar clara su posesión del terreno araña muchos árboles, de corteza lisa, con sus finas cuernas.
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